Buen equipo con defectos eternos
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El primer paso para solucionar un problema es reconocerlo previamente. Así está el Espanyol, tratando de asimilar lo que le pasa. Las voces de sus jugadores lo dejan entrever: "Nos cuesta tener el balón y crear juego de ataque". El equipo sólo ha marcado cuatro goles en las cinco primeras jornadas, sufre en ataque lo que no padece en defensa. Hay varias explicaciones razonables. La primera, como siempre, lleva el nombre de Iván de la Peña. El cántabro vuelve esta noche para que al centro del campo de Márquez le entre el gusto por el balón, la apertura a banda rápida y para que Luis García y Tamudo, o el que sea, se busquen la vida como llaneros solitarios. Así lleva subsistiendo desde hace años en Primera con éxitos notables y mucha cuota mediática.
Ya sea por falta de liquidez o por las carencias del mercado, el Espanyol planifica sus temporadas con la eterna laguna de no tener un sustituto para Iván de sus mismas características. Lamentablemente, los años pasan y el cántabro suele tener tendencia a lesionarse y a perderse algunos partidos. Y el equipo lo acusa, Liga tras Liga, y nadie le pone remedio. De la Peña no es eterno. Ni tampoco Tamudo, el otro Raúl. "Que no se crean que van a encontrar un sustituto para Tamudo en dos días", dijo Azkargorta en AS hace unos días. Cuánta razón. El capitán también va cumpliendo años y da la sensación de que la salud del club va en paralelo a la salud goleadora de su número 23. Tanta dependencia es mala. Hoy podría volver al banquillo. Bueno para el Madrid.



