Villa, el punta del siglo XXII

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El fútbol se ha puesto cibernético. Corren tiempos en que se paga a precio de oro el tanque ágil: Fernando Torres, Mario Gómez, Zlatan Ibrahimovic... Futbolistas en los que se mezcla al ariete de toda la vida, capaz de romper defensas y bajar balones, con el superatleta superclase que la toca, la maneja y gana en velocidad. Delanteros del siglo XXI les llaman pero... Villa, que no sobrepasa el 1,74, no es sospechoso de mal cabeceador. Regatea fácil, en corto, y de su velocidad pueden dar fe la mayoría de los defensas de España y muchos de los mejores del continente. En remate, el Guaje no envidia a ninguno de los que hemos nombrado antes. Y tiene lo que no tienen ninguno de ellos: la capacidad ratonil, el elemento sorpresa. Porque Ibra y Gómez sobrepasan el 1,90: ¿cómo pasar desapercibidos?
Pedro Escartín Morán fue seleccionador de España, buen periodista y escritor aplicado, según los que le conocieron. Pero no tenía dotes para la adivinación. Un día, en 1963, Escartín se echó las manos a la cabeza por la revolucionaria moda que asomaba: jugar con sólo dos delanteros: "Es imposible ganar así", dijo. Escartín, que duró la friolera de 96 años, moriría cuando se apagaba el siglo XX y a las tácticas les había engordado definitivamente el trasero, con cuatro y hasta cinco defensas. Cuando muchos entrenadores ponían ya a un solo delantero, como hizo Unai Emery en Málaga. Nadie volvió a preguntarle a Escartín por su profecía. Nadie, en aquella época de fútbol valiente, contaba con que algunos delanteros evolucionaran más allá del cambio de siglo. Que no sólo cabecearan, regatearan o remataran bien, sino que sorprendieran (siempre) al rival en el momento decisivo. Gente capaz de ganar partidos y títulos ella sola, como Villa: el delantero del siglo XXII.



