El fruto de la planificación deportiva
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El inicio liguero del Sporting no pudo ser más desolador. Las goleadas recibidas ante el Barcelona y el Real Madrid despertaron las alarmas, que no son nuevas. En la pretemporada ya se dijo que la endeblez defensiva necesitaba unos retoques serios. Sólo se incorporó al holandés Colin, un desconocido, pero con aspecto de fenómeno en deuvedés facilitados al cuadro técnico rojiblanco. Otro fichaje más fue descartado por el cuadro técnico, con apariencia de haber más preocupación por la distribución de comisiones en los mercados sudamericanos, por lo que, con mentalidad de club, se dijo no a todo lo que sonase a vía de los máximos accionistas. En este aspecto, faltó en el club una voz de mando para marcar las diferencias de quien es el que manda.
Preciado se conformó con lo que tiene desde un primer momento y Emilio de Dios no forzó la máquina de las incorporaciones. Está claro que se equivocaron. ¿Y ahora? Pues toca rectificar. Ya se vio en sólo cuatro partidos las graves carencias que tiene el equipo, con una defensa que no da ni patadas. En el Santiago Bernabéu no hubo una triste tarjeta. Algo tendrá que ingeniar el entrenador con lo que tiene y buscar parches hasta enero, si es que queda tiempo para reaccionar. Si la imagen ofrecida ante el Barcelona fue lamentable, contra el Real Madrid hubo fases aceptables de juego, que quedaron minimizadas por un nuevo desastre defensivo, que siembra una gran preocupación. Ojalá el desaguisado de estos dos partidos haya sido un problema pasajero.




