Argentina: a lomos de Del Potro

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La frase es de Tursunov después de perder el primer punto en el infierno del Parque Roca: "Sólo vinimos a jugar al tenis, no a hacer la Tercera Guerra Mundial. No es lógico que nos traten así". Ese así es lo que le espera al fogoso Nadal y a su tropa en Córdoba (la patria chica de David Nalbandián) o en Buenos Aires. Y previsiblemente en una pista rápida y bajo techo aunque el calor ahogue en Argentina. La albiceleste de la raqueta sólo disputó dos finales: 1981 en EE UU con Vilas y Clerc y 2006 en Rusia con Chela y Nalbandián a los mandos. Las dos las perdió. Esta es su gran oportunidad. La visita de España se irá masticando desde ya y el pabellón se transformará en manicomio cuando Maradona, que prometió al Rey David asistir a la final, se asome a la platea para dirigir a la hinchada. Será lo más parecido a la locura.
Y en medio de esa fiesta estará Juan Martín del Potro, el pibe que mañana cumplirá 20 años y que ayer tuvo en vilo al país. Delpo, fanático de Boca que arrastró otros días a la grada a Martín Palermo y Palacios, es un látigo que desde sus 198 centímetros ocupa ya el puesto 13 del ranking y amenaza con meterse en ese ramillete de jovencitos (Nadal, Djokovic, Murray) que van a protagonizar los mejores episodios del tenis en los próximos años. Argentina quiere cabalgar a lomos de Del Potro hacia su primer título como España cabalgó a lomos de otro purasangre, Rafa, en la final de 2004. La carrera será agónica. Y de infarto.



