Yo digo Juanma Trueba

Poco avión para tantos problemas

Actualizado a

Noticias relacionadas

Serán pocas las veces que se recuerde que en este engorroso asunto que ha descubierto brillantemente nuestro compañero Óscar Ribot el Madrid es víctima antes que responsable. Sin embargo, en todo el caso flota la sensación de que el club ha pagado, de alguna forma intrincada e indirecta, un primer pecado de arrogancia. Y es que La Saeta se presentó como si fuera la botadura del Titanic, un despliegue que resultaba desmesurado por tratarse de un avión vetusto, pero que también hubiera sido innecesario en el caso de que el Madrid hubiera presentado un reactor supersónico diseñado por la NASA.

Entiendo que cualquier acto en el que participa el Real Madrid está condicionado por los excesos del marketing, pero en ciertas situaciones la naturalidad suele ser el mejor consejo. Al fin y al cabo, el dichoso avión no tenía otra diferencia que una mano de pintura. De modo que bautizarlo como La Saeta fue una exageración que nos deja sin nombre para el nuevo aparato, ya que no hay nadie más grande que el jugador al que se refiere, y tampoco parece procedente el apodo de quien más se acercó al genio: Cañoncito Pum. En cada aterrizaje se dispararían las alarmas y las baterías antiaéreas. Descartado El Divino, La Galerna del Cantábrico y El Buitre, para no invadir otros espacios aéreos, sería mejor dejarlo sin bautizar, o mencionarlo simplemente como A-320 o como el pájaro de acero. Algo elegante pero informal.

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados