Crónica de un lunes casi perfecto

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Hace ya mucho tiempo que el fútbol se compone de césped y despachos. Lo deportivo y lo económico van de la mano y suelen ser causa-efecto, y viceversa. Por eso, el lunes que vivió ayer el Deportivo rozó la perfección. Lo que realmente importa a los aficionados, la pelotita, dejó al Deportivo en puestos de Champions 76 partidos de Liga después. Vale, es la primera jornada, pero da gusto ver en las clasificaciones el escudo blanquiazul rozando los cielos y no mirando al abismo. Además, se está ahí tras derrotar al Real Madrid en Riazor, y ya van 18 años consecutivos. Todos los puntos valen igual, pero sin duda no todos saben igual.
La guinda llegó en los despachos, con un Lendoiro que ha rendido al nivel de Guardado o Mista ante los de Schuster. La venta de Xisco al Newcastle ha dejado un impresionante pellizco que permitió traerle a Lotina el central que pedía, tener un remanente para asegurar que la plantilla cobre y de paso, rebajar un poquito la deuda. Tras la venta del delantero balear y Coloccini (unos 20 millones de euros) hay quien pide para las urracas la medalla de oro y diamantes del club. Pero el lunes sólo fue casi perfecto. La lesión de Riki y la situación en la que se quedan Aouate y Munúa bajan la nota. Con todo, y tras una temporada difícil, Lendoiro coge aire. Lleva 20 años al timón, pero si rinde como este verano, ya lo veo celebrando las Bodas de Plata en la Plaza de Pontevedra.



