Natalia mira a Cacho y Abascal
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Tras un largo paréntesis (lesiones, maternidad en noviembre pasado) vuelve a deleitarnos Natalia Rodríguez, una de las atletas españolas con más clase. Le costó coger el ritmo y por eso no estaba en la Selección para los Juegos de Pekín que José María Odriozola facilitó el 27 de julio en la sede del COE. Pero le reservó una plaza. "Creo que esta noche, en Montecarlo, puede hacer la mínima". El presidente acertó: Natalia la hizo. Mañana correrá la final de 1.500. Una final en la no estarán las rusas Yelena Soboleva y Tatyana Tomashova, las dos atletas con mejor marca del año. Es lo que tiene tomar EPO, que muy a menudo te pillan... No las echamos de menos, ni mucho menos.
Natalia peleará por la medalla y tiene muchas posibilidades de conseguirla. La catalana seguro que habrá soñado más de una vez con verse en un podio olímpico, como se vieron en su día José Manuel Abascal (bronce en Los Ángeles 1984) y Fermín Cacho (oro en Barcelona 1992, plata en Atlanta 1996). Ella fue décima hace cuatro años, en Atenas. Mañana competirá para conseguir más, por mucho más. Por ser la primera corredora española en conquistar un metal olímpico.




