A Ramzi se le mira con sospecha
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Dentro del mundillo del atletismo se mira de reojo a Rashid Ramzi, el hombre que ayer ganó la final olímpica de los 1.500 y que ya fue campeón mundial hace tres años en esta distancia y en los 800 metros. Y que en los próximos días intentará ganar también en 5.000 y hacer el mismo doblete que logró Hicham El Guerrouj hace cuatro años, en los Juegos de Atenas. Hay que reconocer que Ramzi, marroquí comprado a golpe de talonario por los petrodólares de Bahrain, es un atleta excelente, pero también está claro que sus métodos despiertan algunas sospechas, desde hace tiempo.
Los cuchicheos en los mentideros atléticos comenzaron ya en el año 2004. En aquella temporada pasó de correr el kilómetro y medio en un tiempo de 3:39.30, casi una vulgaridad, a hacerlo, de golpe y porrazo, en uno de 3:30.25, cuarta marca mundial de esa temporada. Una progresión electrizante... y extraña. Rashid se entrena con Khalid Boulami, bronce olímpico en los 5.000 metros de Atlanta 1996 y plata en los Mundiales de Gotemburgo 1995 y Atenas 1997. Khalid es hermano de Brahim, ex plusmarquista mundial de 3.000 metros obstáculos, que fue cazado con EPO. Probablemente una simple coincidencia, pero una coincidencia que alimenta esos cuchicheos a media voz. Extraño Ramzi.




