La artillería blanca debe despertar
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El Madrid se infló a crear ocasiones de gol en la portería de Nikolov. No marcó 7, como lo hicieron los heroicos campeones de Europa en 1960. Bastó con uno, trabado y feo, pero al fin y al cabo una diana para empatar y para que Robinho se reivindicara en la autocrisis que se ha montado. Pero vayamos al principio, la buena noticia es la facilidad del equipo para llegar al área contraria. Sospecho que la presencia de Van der Vaart tiene mucho que ver, también el emergente Robben, que sigue siendo el distinguido empleado del mes y, naturalmente, el ingenio de Robinho para desbordar. El Madrid llegó a la zona caliente del Eintracht por tierra y aire, pero otra vez chirrió en el último remate: ¡Ay! Esa lentitud de Van Nistelrooy, ese correr sin llegar de Raúl, ese desajuste de Saviola, ¿Higuaín?... Los matadores quedaron retratados en Commerzbank Arena.
Pues señores, ni hay más cera ni la habrá. No llegará este verano un '9' salvo incidencia mayor. El club, quiera Schuster o no, se planta con lo que tiene. No es floja la artillería madridista, aunque mirando más allá de Navidad, lo mismo se queda corta cuando la Champions y la Copa aprieten. Contra este supuesto, urge tocar el timbre para que los jugadores de área despierten. No se puede fallar tanto y tan claro como en Frankfurt. El Madrid tuvo los '7' goles de Glasgow 1960 al alcance de la mano, pero no vale amagar, hay que dar como lo hacían Gento, Puskas y Di Stéfano. Es un mensaje para Saviola, Higuaín y cía.



