Salud frágil, oposición... y el Sevilla

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Todo comenzó el 6-12-2005. Partido de Champions Betis-Anderlecht. Los verdiblancos, vigentes campeones de Copa, veían como el Sevilla, su eterno rival, culminó un Centenario brillante. El equipo, entonces entrenado por Serra, empezaba a dar tumbos en la Liga. En aquel partido, un sector significativo de la grada cargó contra Lopera al grito de "¡bota de oro, Lopera bota de oro!". Al dirigente verdiblanco, poco acostumbrado a este tipo de animadversión, aquello le dolió. Estuvo más de año y medio sin ir al palco.
Sus problemas de salud (anda fatal de las cervicales), la actividad (más en los medios...) de tres plataformas opositoras, tres temporadas bordeando el descenso (mientras el Sevilla ganaba títulos) y el poco reconocimiento a su labor salvando al equipo en 1992 minaron la moral de Don Manué. Primero dejó de ser presidente (puso a José León), después, empezó a escuchar ofertas por sus acciones y se encontró con que las mismas eran demasiado golosas. Daban para 'algo más que ser presidente'. Para Lopera, el Betis es su vida y aunque obligado a vender, no podía desvincularse así como así. Eso le hubiera matado.



