En el Depor siempre hay superávit

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La palabra superávit debe ser una de las preferidas en la Plaza de Pontevedra. Se utiliza Asamblea tras a Asamblea, en unos balances contables que ni me atrevo ni me apetece ahora analizar. Lo grueso dice que el Deportivo tiene una deuda de 150 millones de euros, pero diciembre tras diciembre la mágica palabrita adorna las cuentas de la entidad blanquiazul en las juntas de accionistas. En verano el superávit vuelve a ser protagonista desde hace un montón de años, sólo que esta vez los euros se cambian por futbolistas. El excedente de jugadores es un mal endémico en este club y, una pretemporada más, faltan taquillas en Abegondo para tanto inquilino. El conocido dicho 'dejen salir antes de entrar' desde luego no funciona en A Coruña.
Con todo, los problemas aprietan, pero no ahogan como en otras épocas. En la etapa de Caparrós, por ejemplo, el excedente era de kilates (Tristán, Scaloni, Acuña...) y la polémica, proporcional al currículum de los descartados. Este año sobran 15 jugadores, pero el problema real se centra en dos demarcaciones: portería y delantera. En la primera hay que encontrar equipo para Aouate y Munúa, mientras que en ataque sobran cinco: Riki, porque puede ser traspasado; Adrián, porque será cedido; y Rubén Castro, Bodipo y Taborda, porque no caben. Ahora es el turno del mago Lendoiro, que en invierno hace aparecer de la nada el superávit de euros y en verano hace desaparecer el de jugadores. Pues nada, abracadabra... y a otra cosa.



