Nadal es un monstruo televisivo
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Siempre se dijo que el modelo de las grandes ligas estadounidense era difícilmente transportable a nuestra televisión a causa de las numerosas interrupciones. Un partido de baloncesto puede durar tres horas y uno de fútbol americano las supera. Nuestra audiencia no suele aguantar tanto tiempo ante la televisión. Sin embargo llega Nadal y es capaz durante siete horas de mantener a la cuarta parte de la audiencia atenta a cuanto acontece en Wimbledon. Y en ese interés se incluye saber cuándo se va a reanudar el partido, cuyas dos interrupciones duraron primero hora y media, y después media. Más de dos millones de personas se mantuvieron expectantes a que Nadal volviera a salir a la cancha para no perderse detalle.
Una audiencia media de 2,7 millones durante siete horas es un récord. El pico de 6,7 en los momentos finales del encuentro responde también a la enorme expectación que levanta Nadal. En este sentido podría decirse que está a la altura de Alonso, aunque lo que está sucediendo este año con la Fórmula 1 es digno de estudio. Las carreras se siguen viendo muchísimo pese a que Alonso ya no gana. Ni siquiera sube al podio, pero la audiencia sigue fiel. ¿Esperando un milagro o porque la Fórmula 1 gusta realmente? Ayer mismo los cinco millones de audiencia se superaron hacia el final, cuando Hamilton había doblado a Alonso. Nadal quizá echara una mano. La lluvia retrasó el inicio de su partido hasta que justo acabó la Fórmula 1.




