El error y la heterodoxia de Turquía
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Está siendo la Eurocopa que ha entronizado la visión de Luciano Spalletti, el entrenador del Roma que, a base de necesidad, exigió que sus centrocampistas entraran en el área: menos España, casi todos juegan con un delantero y una segunda línea como la del Roma. El torneo ha servido también para acabar con tópicos (aunque, no se preocupen, serán rescatados de nuevo): Holanda se hizo como el resto del mundo, un equipo de contraataque; Italia intentó jugar buen fútbol. Alemania es más sutil de lo que gusta decir e inicia el juego muy atrás. Mientras, Turquía encumbró el caos y defendió fatal, acabando así con la idea de que para llegar lejos hay que estar bien puestos sobre el campo: a veces se puede sacar petróleo del desorden y de la motivación.
Lo suyo fue espectacular: tras ocho horas de fútbol, estuvieron solamente 13 minutos por delante en el marcador, muchos de ellos de tiempo añadido, y casi llegan a la final. Turquía elevó el error y la heterodoxia a ley, pero anoche salió cruz. Y casi es mejor para España enfrentarse a una Alemania que se conoce que a una Turquía que es como una ruleta rusa: será siempre la selección que remonte más y pierda cuando menos se espere. Da para una peli de acción cada vez que juega. Como ayer. ¡Qué bonito!




