¿Robinho de Cádiz u otro Cristiano?

Noticias relacionadas
Tiqui-taca español y pim-pam-pum ruso. Toque hasta el aburrimiento contra un fútbol más vertical y eléctrico, que necesita sólo un segundo para calentarse en el mediocampo y ser digerido en el área, donde las pulsaciones aumentan hasta el infinito. Allí, en la caja, el que manda es el jóker enano: Arshavin. España rota sobre un cerebro, Xavi, y Rusia, sobre un corazón pequeño pero robusto. Arshavin le ha puesto otra velocidad a este torneo y a la final de la UEFA ante el debilucho Rangers. Pero esa versión de futbolista implacable, letal, capaz de decidir el partido una y cien veces si hace falta, no la hemos conocido hasta el último mes. Pasó mucho tiempo y de puntillas por los ojos y las notas de los scouts internacionales... Y el del Zenit tiene ya 27 años.
De verdad es tan bueno o, ávidos de un futbolista que llenara el vacío dejado por Cristiano Ronaldo, lo que vemos en Arshavin es un prodigio exagerado por nuestra mente? El dilema me lo planteó ayer un amigo. "¿Recuerdas al Robinho de Cádiz?" -le contesté- "Aquella noche de debut eufórico y centrales cansados no dudamos en apodar al brasileño el nuevo Pel poco después, no sin decepción, le devolvimos su nombre: Robinho". Así que esperemos a que el punta ruso no sea novedad, a que los rivales no estén exhaustos o a que una liga grande (La Liga, como quiere él) le dé la oportunidad de reivindicarse. Así sabremos si es cierto que estamos ante otro Cristiano o si, simplemente, nos confundió en exceso una calurosa noche a caballo entre Cádiz y... España mediante, hoy, el Prater de Viena.



