Contador incurre en un error
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Contador es un tipo que cae bien. Por algo fue el más aplaudido el lunes en la entrega de los Premios Nacionales del Deporte. La figura de Contador, además, parece que ayuda a limpiar la maltrecha imagen del ciclismo. Estábamos acostumbrados a que los ganadores del Tour, del Giro y de la Vuelta acabaran cayendo en la implacable lucha entablada contra el dopaje, y Contador ha salido indemne. Merece, por tanto, un margen de credibilidad. Ayer, sin embargo, en los desayunos deportivos que organiza Europa Press, incurrió en el mismo error de otros corredores de jugar al despiste para no culpar a nadie cuando por medio hay asuntos de dopaje: "Mi expulsión del Tour es fruto del caos que se ha creado en el ciclismo en los últimos años".
Pues no. Su equipo, el Astaná, no corre por los positivos de Vinokourov y de Kashechkin el año pasado. Y si queremos hablar de caos, se tratará de un caos originado por el dopaje, no por coincidencias astrales que han provocado los males del ciclismo. El actual Astaná no tiene la confianza del Tour porque fue mal parido. Hay, por un lado, ocho corredores del Liberty de Manuel Saiz cuando tuvo que desaparecer a raíz de la Operación Puerto; hay, por otro lado, siete corredores del Discovery de Bruyneel, actual director del Astaná y que el Tour tiene bajo sospecha desde que la orina congelada de Armstrong desvelara la presencia de EPO. El Tour no cree en este equipo y le ha impuesto un año de penitencia. Así de fácil y de claro.




