Yo digo Moisés Llorens

La traición de un culé en la FCF

Moisés Llorens
Importado de Hercules
Actualizado a

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La semana pasada, en un canal televisivo de economía, un grupo de expertos debatía ante la posibilidad de que las empresas comenzaran a jubilar a sus trabajadores a los 52 años. Charlaban de los pros y los contras de la ejecución. Mientras los empresarios pensaban en explotar más a los trabajadores, un grupo de estos se defendía alegando todas las cosas que podrían hacer con tanto tiempo libre. Los más interesados en que sus empresas los liberaran con una buena retribución pensaban en poder colgar las corbatas, dejar los maletines en los armarios y comenzar a disfrutar la vida.

En cambio, para otro tipo de personajes parece que vale todo para creer que está en lo más alto, que el pueblo los adora y que su figura siempre será eterna. Es el caso de Jesús Farga, un ex directivo de la época de Núñez, que luego trabajó con Gaspart y que acabó ofreciéndose a Laporta. Casi anciano y de sonrisa dudosa y desgastada, el empresario heladero ha clavado una puñalada por la espalda y con premeditación a Jordi Roche, ex presidente de la FCF desde el día 14, y a todo el fútbol catalán. En una maniobra orquestada, Farga se vendió a Ricardo Campoy y Miguel García para ocupar uno de los sillones vicepresidenciales y poder dedicar los mejores años de la Catalana a sus propias vidas. Con la traición, se pone en peligro los acuerdos alcanzados por Roche con Villar, algo que los tres de Sicilia están celebrando. Les valió más una traición que su palabra. Eso demuestra la clase de gente que son.

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