Ufarte, el arma secreta del Sabio

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Compartieron banda derecha durante una década en el Atlético de Madrid, lo que medido a escala futbolística significa 'más de media vida'. Han ejercido de compañeros, de amigos, de vecinos, de socios y hasta de confidentes cuando uno era técnico rojiblanco y el otro aconsejaba futbolistas desde Brasil. Leivinha y Alemao, por ejemplo. Desde hace cuatro años, Ufarte y Luis están jugando el papel que más desgasta, ése que en muchos casos nos regresa de un tirón a la ignorancia mutua pasando previamente por la enemistad. No importan los años o las décadas de convivencia: ¿Cuántos amigos separaron sus vidas para siempre cuando a uno de ellos le subieron a la categoría de 'jefe'?
No será este el caso. Hace cuarenta años, Armando le ponía al Sabio los balones sin rechistar, y durante estos meses de Selección le pone en silencio la experiencia con los más jóvenes, aquellos que pasaron por su vestuario como personas casi desconocidas, menos pusilánimes, moviéndose en ese estado selvático e inocente que da la adolescencia. De la Red, Sergio, Silva, Cesc, Albiol Ufarte les ha disfrutado y sufrido cuando se ponían las botas con el tembleque y la ilusión de un primerizo, en el estado de hipernerviosismo que traen unos cuartos, unas semis o una gran final de las categorías inferiores. Ahora toca algo más serio y, llegado el momento, Luis tendrá entre sus armas de persuasión el consejo y la vivencia de quien les conoce desnudos, de quien ya ganó o estuvo a punto de ganar junto a ellos un título. De alguien a los que no les dará miedo abrazarse para llorar, o para reír la victoria, porque ya lo hicieron antes, alguna vez.



