Kick and rush frente a tiqui-taca

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Vampiro de pases, regates y filigranas, Lagerback le ha extraído el fútbol a Suecia, que es hoy una sombra de aquella Selección formada por Brolin, Andersson y el jovencito Larsson. Hasta 2004, el flemático seleccionador sueco había compartido banquillo con Tommy Soderberg, un estudioso del toque. Pero Soderberg renunció, y el nuevo y solitario inquilino del banquillo amarillo ha ido imponiendo su sello mucho más conservador, sin medios creativos, con futbolistas más directos y menos habilidosos en las bandas. En Alemania 2006 se escribió el epitafio de una Suecia atrevida. Y en Rasunda, durante aquella noche de pesadilla para Luis, el último coletazo de osadía. Luego no ha habido juego combinativo: han decidido Ibrahimovic, Ljungberg o el hoy lesionado Wilhelmsson, los únicos futbolistas, junto con Larsson y Kallstrom, que saben inventar allí. Ante Rusia, España dio más pases buenos que nadie; ante Grecia, Suecia fue la que ha combinado menos del torneo.
Así que no esperen batalla en el centro, no. Suecia jugará esta tarde una mezcla de catenaccio italiano y Kick and rush, pelotazo y a correr. Ese fútbol antiguo, importado del país cuya Liga adoran y adoptan como suya en Escandinavia: Inglaterra. Andersson y Svensson, dos currantes incapaces de dar un pase vertical con peligro, predicarán destrucción en el centro del campo. En el Bernabéu no pareció un buen plan, pero Lagerback no dará un volantazo: puede que sea más defensivo aún.



