Yo digo Jesús Mínguez

El espíritu de Manuel Benítez, en la Chatrier

Jesús Mínguez
Redactor Jefe Más Deporte
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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En los palcos de la Philippe Chatrier, reducto de corbatas y charme, coto de glorias del tenis, se coló ayer un heterodoxo. Un dinamitero del toreo, Manuel Benítez 'El Cordobés', al lado de otro revolucionario, en este caso del deporte español, Manolo Santana. Los dos flequillos más famosos de los sesenta, imagen de rebeldía e inconformismo, codo con codo para dar aliento a Rafa Nadal. Cerca de Guillermo Vilas, de Björn Borg, de Henri Leconte y de Boris Becker, había un señor que iba por vez primera al tenis con una gorrilla azul y con cara de estar pasándoselo muy bien que sintetizó la demolición de Djokovic en un acertado resumen: "Da miedo verlo. Menudo bicho está hecho Nadal, no para de correr jamás y no se cansa nunca". Es lo que debe estar pensando a esta hora Roger Federer. Puestos a comparar, Nadal podría ser ese heterodoxo del tenis: sin el mejor revés, sin la derecha más decisiva, sin el saque más potente... pero con corazón grande, con la capacidad de arrastrar masas, con el deseo de subvertir un orden que tiene en su cima a Roger Federer, el Antonio Ordóñez de la raqueta.

El Cordobés tenía la sonrisa pícara, la cara de listo que luce ahora Nadal. Si no tenemos el golpe más elegante, si no podemos dibujar el natural más limpio y profundo, siempre podemos arrimarnos más que nadie a la cara del toro, luchar, molerlo a pases. El de la Palma del Río lo hizo. El de Manacor lo está haciendo. Y por eso los dos son grandes, cada uno en lo suyo. Por ese camino se puede hacer sombra a Bienvenida, a Ordóñez, a Camino... O superar a Borg.

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