Sáez y Pepu podían hablarse
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José Luis Sáez y Pepu Hernández no se hablan. Lo que se quieren decir lo hacen a través de la prensa. Que presidente y seleccionador se comuniquen así es absurdo y un despropósito. Tiempo han tenido para arreglar sus diferencias, que arrancan desde el pasado Eurobasket, pero no lo han hecho. La situación ahora es de crisis total. El mundo del deporte contempla la escena con perplejidad. Puedo asegurar que las opiniones se encuentran muy repartidas. El martes fue un día propicio para hacer sondeos y escuchar chascarrillos. Por la mañana, entrega de las medallas de la Real Orden del Mérito Deportivo en el Consejo Superior de Deportes (CSD); por la tarde, Gala del Comité Olímpico Español (COE).
Sáez tiene sus partidarios, pero también quienes creen que ha provocado la crisis; los defensores de Pepu tampoco faltan, pero entre muchos ha dejado la impresión de que si le echan él estará encantado. Los máximos dirigentes del CSD y del COE no se pronuncian. Si lo hacen es diplomáticamente. Sáez mantiene buenas relaciones con Lissavetzky; con Blanco, sencillamente, no las tiene. Por eso sólo podrá encontrar aliados en el CSD, donde Lissavetzky últimamente no hace más que apagar fuegos: el motín de los tenistas, los positivos del hockey, la eliminación del voleibol tras el cambio de seleccionador, ahora la crisis del baloncesto... Pues esto no es precisamente lo más deseable a 70 días de los Juegos Olímpicos.




