Los tempos de Lendoiro y los nervios

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Aún no empezó junio, pero el fútbol está en pleno verano, o sea, de mercadeo. Con Omar Bravo ya fichado, los objetivos inmediatos del Deportivo parecen muy claros, pero el movimiento es más bien escaso. El agente de Filipe Luis no tiene noticias del club; el de Lafita, tampoco; al de Aouate no le han dicho ni p Aranzubia espera una llamada con el traje de novio (se casa en breve); y el Nantes espera una oferta formal por Wilhelmsson. Todo son operaciones claras, reconocidas por Lotina o por el club, pero por ahora no se mueve una hoja.
Entiendo los nervios, pero los tempos de Lendoiro son diferentes a los del resto. El presidente lleva personalmente los temas importantes, y claro, no caben todos en la misma mano. En el Deportivo nos hemos acostumbrado que los veranos duran hasta el 31 de agosto, y si no que le pregunten a Tristán y Scaloni. La mesa del de Corcubión está llena, a lo que hay que añadir el otro punta que le ha prometido a su entrenador. Puede que el problema esté en que no se termina de vender a Coloccini, lo que limita los movimientos de unas arcas muy tocadas.



