Yo digo Juanma Trueba

Schuster, aficiones y desafíos

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El hockey hielo exige reflejos, velocidad, arrojo y permite blandir un garrote llamado stick. Todo esto le convierte en el deporte perfecto para Schuster. El golf también acepta bastones, pero está mal visto golpear al contrario. De manera que el entrenador se desahoga con el hockey al tiempo que disfruta de nuestra más absoluta ignorancia sobre la técnica y el estilo. El caso es que las particulares aficiones de Schuster nos recuerdan que sigue siendo un personaje por descifrar. Todavía no sabemos si sus exabruptos son un rugido o una estrategia y aún queda por determinar cuál ha sido su influencia en los mejores momentos del equipo.

Pronto saldremos de dudas. Si la primera temporada ha reunido las complicaciones del desembarco la segunda será aún más difícil. Schuster afronta el reto de la Champions, que es el único torneo que merece prolongar la fiesta. Y con ese objetivo debe reforzar el equipo, haciendo buen uso de un presupuesto que se debería elevar, como mínimo, hasta los 90 millones de euros que el club está dispuesto a pagar por Cristiano Ronaldo. Ese dinero, ya lo advierto, abre puertas y cierra excusas.

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