Yo digo Pedro P. San Martín

Una buena idea, mal presentada

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La propuesta de reforma de los Estatutos así presentada, en bloque y sin masticar, espantó a la Asamblea. No pasó el filtro del nostálgico sector 'activista' que mantiene una resistencia crónica a todo lo que nazca de Calderón y tampoco logró el favor de los neutrales, que de siempre muestran cierto perfil conservador para sus cosas centenarias. El error de Calderón y sus asesores fue revolver algo tan urgente como es la reforma electoral en una ensalada mezclada con otros asuntos, por ejemplo, el innecesario cambio de denominación del club.

L o cierto es que Calderón se lanzó a la Asamblea sin red, apoyado en la falsa idea de que dos Ligas le darían fuerza para ganar. Pero un alto número de compromisarios sigue siendo el que bendijo cada designio de Florentino y que escandalizó con un grito dirigido con mando a distancia: "Calderón dimisión". Los ejecutivos del Madrid se sintieron resignados a la evidencia de que la esperada aprobación a la totalidad de la reforma estaba mal planteada. El imprescindible saneamiento del sistema de elecciones pagó la factura de un 'totum revolutum' confuso para una Asamblea que no rema a favor de la obra de Calderón. La idea era buena; la ejecución, inadecuada.

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