Yo digo Juan Mora

La solera del deporte cántabro

Juan Mora
Importado de Hercules
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Ayer abrimos delegación en Cantabria, comunidad deportiva donde las haya. Por ello quiero referirme a una obra literalmente descomunal. Por su volumen (1.796 páginas) y su contenido (historia integral del deporte cántabro). Su autor, Armando González, ha tardado años en completarla. Una obra que rinde homenaje a los deportistas cántabros. Son muchos y variados. Cómo no recordar a Abascal, quien hizo frente a los mismísimos Coe y Ovett; a Vicente Trueba, la Pulga de Torrelavega, que nos abrió el melón del ciclismo con su reinado en las montañas del Tour, a Freire, todo un campeón del mundo; a Gento, el futbolista más laureado; a Gorostegui y Abascal, quienes iniciaron la suma de medallas olímpicas en la vela; a Ballesteros...

Pero la obra -se llama, por cierto, Historia de los Deportes de Cantabria- no se limita a ser un índice alfabético de sus deportistas. Expone los orígenes en el mundo, en España y en Cantabria de 69 deportes y su evolución. Desde la primera carrera ciclista Santander-Liérganes (1897), la primera victoria de la traína de Castro Urdiales (1858), aquellas carreras en la pista de La Magdalena (1906), las partidas de bolos, un deporte autóctono, en la campa de Revolgo (1726), los combates de boxeo en las boleras del Alcázar (1916), las regatas hasta la isla de Marnay (1889), la inauguración del campo de golf de Pedreña (1928), etc. No falta nada ni nadie. Y ya tiene mérito, porque Cantabria ha tenido de todo. Hasta un pionero en bobsleigh.

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