La calma es el remedio del ascenso
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Fernando Sanz se merece el premio del ascenso. Su experiencia tiene que ser decisiva para que nadie pierda la calma en el Málaga. A falta de cinco partidos todavía hay un colchón de cuatro puntos sobre la Real Sociedad y no es el momento de rasgarse las vestiduras. Ganar al Hércules es la mejor medicina para calmar los ánimos de una plantilla escasa de gasolina y que ahora tiene que poner el corazón como su principal materia prima.
Es cierto que el tropiezo ante el Nàstic no entraba en el guión. Un borrón que hay que olvidar pronto. No es el momento de lamentaciones y por eso es brillante la idea de Muñiz de llevarse a la gente concentrada a Marbella y que se olviden del clima de intranquilidad que se respira en la ciudad. El fútbol es justo y tanto Málaga como Numancia han acumulado méritos más que sobrados este año para ser de superior categoría y no se puede tirar todo el trabajo por la borda en un mes. Sigo apostando que la Primera es una realidad para este equipo y La Rosaleda tendrá su fiesta.




