Una derrota sin daños colaterales

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Miguel Ángel Lotina, con la tranquilidad en el bolsillo, le pidió a sus jugadores que se divirtiesen en el Calderón. Divertir, lo que se dice divertir, no se divirtieron en exceso. Controlaron el partido, sí, pero con muy poquita pegada. Y cuando los coruñeses quisieron hacer daño se encontraron con la flor del Atlético (remate de Coloccini al palo con todo para él) y la ceguera de Ramírez Domínguez, que no vio tres penaltis, dos de ellos a Riki (el de Pablo escandaloso) y otro sobre Coloccini. La verdad es que si el Deportivo tuviese la mitad de lo que tiene el Atlético arriba, la Champions pasaría por A Coruña. Agüero fue una pesadilla y Forlán, el que puso la puntilla a un equipo que pecó de inocencia ante un Leo Franco que parecía un verdadero flan.
Lo bueno es que la derrota no tiene demasiados daños colaterales. El Espanyol, que perdió, ya no es rival para la Intertoto. El otro enemigo, el Athletic de Caparrós, empató en casa y se queda a dos puntos. Así, con un empate en la última jornada bastará para regresar a Europa, hagan lo que hagan los leones (el Depor tiene el goalaverage a favor). Pero quizás todo esto sea ya innecesario, porque mañana se sortearán las dos plazas adicionales que la UEFA concede por el Juego Limpio. En este caso el balón no rueda, lo hace el bombo, la bolita de la suerte. Si Lendoiro se llevó un poquito, sólo un poquito, de la flor que tuvo ayer el Atlético, la UEFA está asegurada y el partido de la última jornada ante el Villarreal en Riazor será sólo la fiesta a una gran temporada.



