No es de la cantera, sino asimilado
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No tiene la suerte el Getafe de contar con una cantera que pueda abastecer de jugadores al primer equipo. Sí la de tener un presidente con varita mágica que es capaz de sacar entrenadores y futbolistas de categoría de debajo de las piedras. Muchos llegan y se van cada temporada, pero va quedando una base que acaba por ser el espíritu del equipo. Belenguer, Pato y Cotelo son los capitanes (los Guti, Raúl y Casillas) del Geta. Ellos no son canteranos, pero como si lo fueran. Tienen los mismos galones porque han entendido a la perfección lo que significa este club. Y luego hay otros jugadores como Cortés, Celestini, Contra o Manu del Moral, que, sin tener tanto peso en el grupo como los capitanes, son su continuación.
En este caso, Manu sería el Sergio Ramos azulón. No juega en su puesto, ya, pero siente este equipo como si le hubiera criado. Por eso, pocos futbolistas merecían tanto como él hacer los goles de la permanencia. Él es de esos delanteros (casi todos) que se comen la cabeza cuando no llega el gol. Estaba preocupado por eso y porque el pozo se acercaba y no tenían frenos. El de Jaén los engrasó y podrá seguir disfrutando un año más de su Coliséum en Primera División. Le sobra potencia, clase y facilidad en el desmarque. Ser su compañero en la delantera es una gozada. En el momento en que deje de obsesionarse con el gol, será un punta de Champions o de Selección. Con los años todo se aprende y la paciencia es una virtud.




