Yo digo Pedro P. San Martín

Los títulos del coraje y del talento

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Finales de los setenta. Nuevos vientos corren por la naciente España democrática. El país evoluciona a gran velocidad. También el mundo del fútbol, aunque la hegemonía del Madrid en la Liga seguía siendo incontestable. Miljanic trajo al club un método novedoso, infalible, que le dio dos Ligas consecutivas. Llegan años de gloria madridista, con jugadores carismáticos, abanderados de la bravura y el talento. Benito, Camacho, Pirri, Stielike, Santillana, Juanito... Eran futbolistas de sangre blanca. Del Bosque, Netzer, Wolff, Cunningham... Ejemplos de la excelencia y la elegancia. Cuatro títulos casi consecutivos, del 76 al 80, hablan de la categoría de un equipo que se adaptó a los tiempos.

Y lo hizo, además, superando el trauma del fallecimiento de Santiago Bernabéu en 1978, el gran presidente. Fue un factor de convulsión en la entidad que acertó a amortiguar Luis de Carlos, depositando su confianza en Luis Molowny, el fiel hombre de la 'casa blanca', siempre dispuesto a apagar fuegos en el vestuario. El Madrid salió campeón con buen aroma de fútbol, también con valentía y espíritu de líder. Ningún título fue fácil en este período, pero si alguno quedó retenido en la memoria fue el de 1980, bajo la dirección de Boskov, en pugna con la Real Sociedad. Solamente un punto decidió el campeonato, una diferencia de infarto que perdieron los de San Sebastián en Sevilla. El Madrid de la democracia supo sufrir y ganar para defender la supremacía de un modelo esencial de fútbol: el del coraje y la genialidad.

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