El tigre de Andosilla ya está aquí
Llegó el gran día. Imaginen lo largo que se le habrá hecho este calvario a Gurpegi, cuando ni la propia afición del Athletic terminaba de ver la luz. El tigre de Andosilla ya está fuera de la jaula y, de verdad, aún no me lo creo. Le vi nervioso, pero menos. Quizás porque es consciente de que lo más duro ya ha pasado. Aunque siga mascando que vuelve al fútbol sin que en su caso se haya hecho justicia, cuando empieza a rodar el balón no queda otra que fijarse en el juego, lo que le gusta.
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Es el momento de acordarse de sus padres, que han llevado todo esto con una ternura tremenda. Resulta hasta estrambótico que los Gurpegi, con una huerta de productos ecológicos junto a su casa, se hayan visto envueltos en este lío. Han recibido visitas de todo tipo en su hogar, unas con buena fe y otras no tanto. Como las de un representante con pasado blanco que se ofreció a liberarle de su sanción si entraba en su nómina de futbolistas.
Sus partidos no terminarán en el campo, ya que cada vez que le toque pasar un control antidopaje volverá a ser noticia. Estaría bien que no se le exija demasiado en estos cinco partidos que restan. Debe afrontarlos como si se tratase de una pretemporada. Hoy formará como central y deberá vigilar de cerca a Raúl y Saviola. Su motivación le hará volar sobre la hierba, aunque con jugadores así lo mejor es estar concentrado. El Athletic está conjurado para regalarle el triunfo. No hizo falta más que ver sus choques de mano con Garmendia.




