Muy dulces los 'calçots' de Sant Boi
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He tenido ocasión de pasar esta semana tres ratos muy agradables con peñistas pericos de Blanes, Los Incansables y Sant Boi. Los dos primeros encuentros sucedieron antes del derbi; el último, ayer. El arranque de la semana fue de búsqueda de explicaciones por parte de todos y un final verde esperanza: no hay mal que puntuar en el Camp Nou no cure. El equipo puntuó y se portó bien y ayer, la cara de los calçotaires era risueña. Amenazaba lluvia pero Óscar, el presidente de la peña, y el resto de invitados empezando por Dani tenían otra cara, otro talante. No sólo Europa sigue siendo posible sino que, insisto, lo grande del Espanyol no está en lo que el equipo haga o deje de hacer: está en su gente.
Gente de todas las edades en Sant Boi como en el resto de peñas, clásica entre las clásicas Los Incansables, un monumento a la ilusión de la Blanes. Un ejército españolista que sabe cuál es su misión: regar el mundo de calçotadas y similares desparramando el sentimiento del club un día sí y al otro, también. Gane o pierda el equipo. Incluso empate. Ayer fue un gran día porque el empate en Can Barça es la inyección de moral que necesitaba el españolismo para encarar el fin de Liga a tope. No fue mala la jornada que acabó ayer, no. Ahora, a ganarle al Zaragoza y a por los 15 puntos que están por adjudicar. Vuestra gente lo merece, muchachos.



