Yo digo Pedro P. San Martín

Marcelino huye del 'desorden'

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Ha dicho Marcelino esta semana que no quiere un "partido loco". En tal confesión descubre su temor: perder el balón, la posición y el orden. Y es que el Racing que esta tarde se mide al Real Madrid necesita sobre todo mantener la compostura, el equilibrio de las líneas y explotar sus mejores valores. La improvisación le val mal, el correr detrás de la pelota también le perjudica y, naturalmente, Marcelino desea volcar a su equipo de la mitad hacia arriba en territorio del Madrid. Cuanto menos se acerque la tropa blanca a su línea defensiva, mayor control de la batalla. El técnico, estudioso donde los haya, no quiere ni ver a Sneijder, Robben, Robinho y Raúl dominando el partido. Sería la señal de que el Racing se ha quebrado.

Schuster tiene la clave en las bandas. Lo normal es que Sneijder sufra un bloqueo brutal con Duscher y Colsa, impidiendo su enganche con los delanteros. El holandés hará el papel de Guti y de él mismo, en una doble función difícil ante un rival milimétricamente posicionado. La columna de penetración madridista está en las bandas, con Robben-Robinho y Ramos-Heinze, confiados en que el doble pivote les hará coberturas. Sobre todo Diarra, que debe jugar pensando en proteger a Cannavaro y Pepe. La baza ganadora de Schuster está en Robben y Robinho. Si aplican velocidad y talento, el Racing se pasará el encuentro achicando agua en torno a Toño. Exactamente esa es la pesadilla de Marcelino en El Sardinero.

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