Yo digo José A. De La Rosa

Recuperar la sonrisa, pero sin egoísmos

J.A.de la Rosa
Redacción de AS
Actualizado a

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No había soñado el Getafe alcanzar la final de la Copa del Rey y, a la vez, llegar a codearse con el Bayern de Múnich ya en los cuartos de fina de la Copa de la UEFA. Tanta dispersión ha hecho que en la Liga el rendimiento del conjunto azulón haya estado lejos del nivel de la plantilla getafense y que ahora, a tan sólo seis jornadas del final de la temporada, nos estemos dando cuenta de que aún quedan deberes por hacer. La cuestión es que tanto éxito no puede ser contraproducente y las alineaciones de los últimos encuentros no deben romper la armonía eterna de este equipo. El técnico, Michael Laudrup, se equivocó en la final de la Copa del Rey igual que hay que recordar que ha acertado mil veces antes. Ha llevado a tal extremo sus rotaciones que no llegó a medir el momento histórico que estaba viviendo este club.

El pasado miércoles, contra el Valencia, debían jugar los mejores en un partido tan a vida o muerte y era de justicia que el Getafe debía haber levantado el que iba a ser su primer trofeo. Pero hay que decir que tampoco los que no jugaron tienen plenos poderes para patalear y sentirse por encima del resto de sus compañeros, de los que sí lo hicieron. Si los veteranos al principio salvaron el puesto de Michael Laudrup, los Tena, Ustari y compañía han llegado hasta aquí y se pueden sentir por lo menos con tanto derecho a jugar como ellos. En un mes y medio se acaba esta temporada y ése debe ser el momento idóneo para hablar, no ahora. Entonces le tocará hacerlo al presidente azulón, Ángel Torres, que tomará decisiones importantes. Hasta entonces, manosear las situaciones particulares es una falta de respeto al club y a su afición.

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