Los soldados adviertenal general

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Hace un par de días comentaba en estas páginas que Lendoiro y Lotina habían logrado formar un tándem de éxito. Uno por los resultados deportivos, y otro por mantenerlo en el puesto cuando arreció el vendaval (y además, se entienden y se respetan). También advertía que el peligro para el futuro del tándem era deshacerse de las ruedas que lo habían llevado hasta una meta impensable a principio de temporada. Ayer Lopo, sin tanta metáfora, clavó el diagnóstico: "La base es buena y sería un error dejar escapar a la gente". Por si con eso no llegase, el catalán argumentó su afirmación: "No digo que los que vengan vayan a ser malos, sino que el equipo tardará en ser compacto". Esta Liga, se tardó tanto que el Depor casi cae en la tentación de besar a una novia del pasado a la que tenía olvidada: la Segunda.
Lo dicho ayer por Lopo lo piensa buena parte del vestuario y toda la afición. Y es que los que están en la grada de Riazor por fin disfrutan de fútbol y resultados; y los que saltan al césped, saben que han conseguido formar un equipo con mayúsculas. El mensaje, además de en la forma y el fondo, también tiene importancia en el tiempo. La cumbre entre presidente y técnico, en la que se marcarán las líneas maestras del futuro, será la semana que viene. A nadie se le escapa la deuda, ni la necesidad de vender algo (llamémoslo Coloccini), pero hay que tener cuidado con aquello de 'pan para hoy, hambre para mañana'. El mensaje al general Lendoiro no sale de un periódico o una radio, sale de un soldado curtido en mil batallas que sabe que se puede perder la guerra si se vuelve a considerar que la calidad de la tropa es secundaria.



