El primer fan del gran capitán

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Pasé el fin de semana en Albox, maravilloso pueblo almeriense donde Diego Capel nació hace veinte años. Hablé con sus tíos, sus primos y sus amigos de la infancia. Todos llegaron a la misma conclusión: "Roncero, ojalá el nene acabe algún día en el Madrid porque es su sueño desde niño. Además, su ídolo es Raúl y si jugase a su lado para él sería el no va más...". Podría parecer una simple declaración de intereses, pero para mí es mucho más porque va siendo hora de que el Madrid se refuerce con futbolistas comprometidos con este escudo y con esta sagrada camiseta.
Capel personifica ese perfil de jugador que siempre gustó en el Bernabéu. Atrevido, vertical, con desborde y generoso en el derroche físico. Acabará triunfando con la roja y por sólo la tercera parte de lo que costó Robben el madridismo podría disfrutar de un extremo a la vieja usanza. Capel es invertir en españolía e identidad en un club que crecerá todavía más con el colchón de las dos Ligas consecutivas. Capel luce en el Sevilla el 17, el mismo dorsal con el que Raúl inició su leyenda en el Madrid hace catorce años. Suficiente.



