Davor, uno de los nuestros...

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Les confieso un secreto. Empecé a desconfiar de Capello por culpa de Suker. Me explico. Hace casi once años (16-4-1997), el primer Madrid de Fabio recibía en el Bernabéu al Sevilla. Los hispalenses empezaron como una moto y en el minuto veinte ya le habían clavado dos golitos a Illgner (José Mari y Oulida). En la búsqueda de soluciones, Capello sustituyó a Suker por Zé Roberto... ¡en el minuto 33! El croata se fue hacia la ducha echando fuego por la boca, alimentado por miles de sukeristas como yo, convencidos de que esa zurda de seda estaba sufriendo un inadmisible maltrato psicológico.
Como Capello sabe de fútbol mucho más que yo, el Madrid remontó de forma impresionante, ganó 4-2 y los nostálgicos entendimos que a los generales nadie les regala los galones. Pero nunca me rendí. Me sigo considerando un amante de aquel delantero genialoide, capaz de pinchar una pelota caída desde cuarenta metros. El 7-M será talismán. Hagamos pasillo a Suker. Davor, eres uno de los nuestros...



