Europa mira a un nuevo enemigo
Ya no dudo de que el Getafe alcanzará cotas más altas. Lo he hecho mil veces en cuatro años y siempre me han llevado la contraria. Pero el de esta noche es el día más grande. Toda España estará ilusionada con este pueblo. Casi todos tienen cuentas pendientes con un equipo de alemanes malencarados que sólo aparecen en los grandes momentos de los clubes más importantes de Europa. La señora del mercado, el vendedor de cupones o el pequeño de primaria saben quién es el Bayern de Múnich. Y en la ciudad se vive un ambiente que supera al del inolvidable día del ascenso (Pachón, ahora todos somos un poquito del Rayo) y al de la final de Copa de la temporada pasada (abro un paréntesis aquí simplemente para recordar que dentro de unos días este equipo repite final copera por segundo año consecutivo).
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Con Pedro Castro como guía espiritual y pitoniso de altura (por orden del señor alcalde ya sabemos todos que el resultado de esta noche será 2-1, con tantos de Casquerito y de Rubén de la Red), el presidente Torres como líder absoluto y un montón de gente peleando, el Geta ha volcado la historia futbolística y hoy España vive atónita un duelo que no asimilamos del todo en un pueblo del Sur madrileño sin excesivo arraigo hasta ahora. Parece fácil, como si ganar al Bayern no fuera gran cosa.
A veces pienso que nos hemos vuelto locos, pero no es cierto. Ha sido el Geta el que ha perdido el juicio y el que hoy va a eliminar a uno de los más grandes. Milán, Liverpool o Ajax deben mirar con curiosidad el partido de esta noche. Si fueran listos estudiarían a los de azul, porque dentro de muy poco les tocará pasar a ellos por este trance.




