Yo digo Pedro Luis Ferrer

Un ejercicio de ciego zaragocismo

Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
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Creer en el Zaragoza ahora mismo es un puro ejercicio de fe, casi de zaragocismo ciego, porque el equipo es incapaz de ganarle a nadie y no ofrece ninguna señal de vida. El escepticismo se ha disparado entre la afición, harta ya de que se le pida todo y no se le dé nada, y cada vez son más los que les cuesta sumarse a la Cofradía del Clavo Ardiendo. El vestuario escenificó el lunes su última conjura por la permanencia, pero su discurso ya no es creíble. Sus palabras son las mismas que hace un mes. Palabras vacías, porque no van acompañadas de ningún hecho. A lo único que puede uno agarrarse es que el muerto aún no está matemáticamente muerto, y que quizá la explosión de ira y frustración de La Romareda haya servido para que todos los jugadores (todos sin excepción) se hayan dado cuenta de una vez de que el Zaragoza va camino de Segunda División y de que sólo ellos pueden impedirlo.

Se pueden echar mil cuentas sobre el calendario, sumar y restar castillos en el aire sobre estas últimas siete jornadas, calcular lo que puede hacer o no el Recreativo o el Osasuna, pero la única verdad de salida es que al Zaragoza no lo van a salvar los rivales. Se tendrá que salvar solo, ganando partidos, levantándose por orgullo y por dignidad, olvidándose de los árbitros y del miedo. El equipo se va a jugar su futuro en los dos próximos partidos, frente al Getafe y el Recreativo, y ahí es dónde se verá si este último discurso de los futbolistas es creíble. ¡Que salven al Zaragoza y luego que digan lo que quieran!

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