El Bayern de España...

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Ahora que no me lee mi mujer, les prometo que esta noche seré infiel a mi verdadero amor: el Madrid. El Getafe lleva años ganándose un hueco en nuestros corazones gracias a su fútbol estiloso, su identidad propia, su calidad técnica y su magnífica puesta en escena. El Geta no ganó la final de Copa al Sevilla en el Bernabéu porque se la birló Rodríguez Santiago (el árbitro que concedió el gol de Messi con la mano) y no tumbó a mi Madrid en el Coliséum porque Casillas se pone de vez en cuando la capa de Supermán y no hay manera de encontrarle agujeros en los guantes. Pero el Getafe es un ejemplo moral para todos aquellos que nos criamos en el sur de la capital. Desde los recordados tiempos de Las Margaritas, con las transmisiones radiofónicas de las matinales dominicales con el inolvidable Andrés de Sendra, el submarino azulón ha tenido algo especial que nos ha seducido a todos. Y encima hoy se ven las caras con ese Bayern al que he sufrido en mis peores pesadillas. ¡No olvido!
Cruzo mis dedos para que esta noche los De la Red, Casquero y Granero se adueñen del Allianz, que Tena se coma a Toni, y que arriba el jugón Albín y el atleta Uche saquen los colores a ese Kahn al que hay que jubilar ya, sin esperar al 30 de junio. Oliver es un fantasmilla y fijo que a sus amigos de Múnich les habrá dicho en tono chuleta que eso de Getafe le suena a marca de seguros domésticos. Olvida que Laudrup es un artista y que Ángel Torres es un presidente de Trivial Pursuit, porque no hay pregunta futbolera que no sepa responder. Getafe, nunca caminarás solo. Acaba con esos diablos teutones de Múnich...



