La otra cara del proyecto Abegondo

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Hace dos temporadas Lendoiro comenzó la transición hacia la austeridad. Con Caparrós como comandante en jefe, el club fue liquidando a sus vacas sagradas a cambio de euros. La temporada siguiente prosiguió la Operación Salida y los refuerzos llegaron en lo que se conoció como el Babydepor. El de Utrera también fue el encargado de arrancar un ambicioso proyecto de cantera, descuidada en A Coruña durante los exitosos años de títulos y Champions. La Generación Abegondo ha comenzado a dar sus frutos esta temporada, pero con ellos ha llegado también la cara oscura de este proyecto: frenar la fuga de jóvenes talentos.
Las lesiones y la calidad de los chavales del Fabril han hecho que su presencia en el primer equipo haya sido habitual. Piscu, al jugar 15 partidos oficiales, ya es profesional. A Laure le silban los oídos, aunque si el filial asciende a Segunda, renovará automáticamente; y Lassad está atado. En su momento el club tuvo problemas para retener a Xisco, tiene casi perdido a Chapi y Fabricio es una pieza codiciada. El plan de Lendoiro es que estos chavales ayudasen primero, despuntasen después, y finalmente forrarse con traspasos millonarios. El espejo es el Sevilla de los Reyes, Sergio Ramos y Baptista. Ahí se mira Lendoiro, claro que las estructuras de ambos clubes son casi opuestas. Sólo espero en la agenda del presidente en su otra oficina en Madrid incluya este particular.



