Que aprenda el 'speaker' del Pipita

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El Madrid tuvo siempre un rival histórico por encima de cualquier otro: el Atleti. Vecino incómodo, capaz de ganar varias Copas del Generalísimo al ejército blanco en el fortín de Chamartín (1960 y 1961). Los inquilinos del Metropolitano eran el número 2 de la ATP del fútbol español. Los venerables Di Stéfano, Gento y compañía pueden dar fe de ello. Pero la final de la Copa de Europa ante el Bayern en 1974 y el famoso gol de Schwarzenbeck destruyeron la autoestima rojiblanca a la vez que el Barcelona lucía palmito con Johan Cruyff. Desde entonces, los aficionados blancos de mi generación y de las posteriores han crecido desde la rivalidad directa con los azulgrana, a pesar de que en su currículo sólo hayan podido incorporar dos Copas de Europa (1992 y 2006) pese a disponer siempre de plantillas que los situaban entre los favoritos.
Por eso, entiendo el ataque de sinceridad que ayer sufrió Higuaín en su comparecencia de prensa ante los medios. Sólo lleva 15 meses entre nosotros, suficientes para entender que el Madrid es el rey (actual campeón de Liga) y el Barça el eterno aspirante a la corona. Podría haber sido políticamente correcto, pero el Bernabéu valora que los suyos se mojen en la misma dirección que marcan sus latidos emocionales. Debería tomar nota el speaker, Arturo Sisó, que despreció al Pipita con un soniquete imperdonable. ¿Cómo que "por fin" marcó Higuaín? El propio animador del Madrid dando palos a los suyos. Esto ya pasa de castaño a oscuro...



