Yo digo Nika Cuenca

Un castigo olvidado muy pronto

Nika Cuenca
Redacción de AS
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El energúmeno está vigilado y la víctima no ha perdido un ojo. Es la lectura más cruda y optimista de la jornada de ayer, en la que el Betis tiene el miedo metido en el cuerpo por otro impresentable y el Athletic reclama los tres puntos deslizando la sentencia de la UEFA en el Dinamarca-Suecia. En realidad, lo que importa es la recuperación de Armando y evitar nuevos episodios así. De entrada, el portero cruza los dedos para que el botellazo le permita seguir ganándose la renovación, continuar con el alucinante sueño de defender, y muy bien, la portería de Iribar a la edad en que El Chopo ya se había jubilado. Es evidente que el exilio a La Cartuja por el botellazo a Juande Ramos no ha sido suficiente castigo, se ha olvidado muy pronto. Cuando estos vándalos resten puntos a sus equipos no habrá que esperar a que la seguridad les expulse de la grada. El Athletic, que también tiene sus pecados y pecadores, ha expedientado este año a dos socios por lanzar objetos. Que cunda el ejemplo.

Tenía yo diez años cuando se jugó aquella final de Copa entre Athletic y Betis que Iriondo arrebató a su equipo de toda la vida. Nunca olvidaré a aquellos simpáticos aficionados verdiblancos paseando a pie de césped el lema de Viva er Beti manque pierda, ni la ovación que se llevaron de todo el campo. Me da que el clima ya no es así. La semifinal de hace tres años, en la que Lopera utilizó a Villar de arma arrojadiza contra el Athletic para gozar de buenos arbitrajes, fue lo anteúltimo.

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