El sueño de jugar con dos extremos
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Más inoportuna no pudo ser la lesión de Robben. Precisamente cuando el holandés iba recuperando el pulso, imprimiendo velocidad a su juego, apareció Quique Álvarez en Huelva y le rebañó el tobillo. Un mes de baja, otro más, después de un rosario de infortunios físicos. El Madrid se quedó sin extremo zurdo y lo acusó sensiblemente ante el Roma, equipo al que intimidó en el estadio Olímpico. También se le echó en falta en la visita del Espanyol, donde Schuster buscó soluciones alternativas con regular éxito. Robben, puesto en forma, resulta indiscutible en el once del Madrid. La mala noticia es que por su fragilidad aún no hemos visto sus 'máximos' de rendimiento con la blanca.
En Robben se puede creer, apoyados en la fe de sus grandes partidos con el Chelsea y con Holanda. Tiene prestaciones de alta gama y el Madrid necesita con urgencia un extremo de sus características. Supongo que Schuster reza cada noche por disponer de Robben y Robinho al mismo tiempo en plenitud física, cada uno por una banda, desbordando y sirviendo balones a Van Nistelrooy y Raúl. Parece que en Valencia el técnico alemán cumplirá este sueño y el Madrid multiplicará su agresividad ofensiva llegando por las bandas, como es de ley en el fútbol espectáculo.



