Éste es otro Zaragoza, sin duda

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El efecto Villanova se tradujo en una victoria que le sienta al Zaragoza perlas. Mejor que nunca. Después de cuatro derrotas consecutivas y de una sensación de derrumbe total, el equipo volvió a respirar y podrá pasar una semana tranquila, sin el agobio de ver el descenso a un paso. Algo ha cambiado en el Zaragoza, que fue capaz de remontar su primer partido en toda la temporada. Hubo que sufrir hasta el final, pero queda el triunfo. El triunfo y la esperanza. Durante la primera media hora, el Zaragoza no supo jugarle al Atlético, acaso porque el Atlético le viene un poco grande. Pero se encontró con una pifia de Pablo en un momento oportunísimo y la supo aprovechar. El autogol de Pablo igualó la comba de Simao y serenó al Zaragoza lo suficiente como para renovar ánimos en la segunda parte. Ánimos y fútbol.
A partir de ahí y hasta los últimos diez minutos mandaron Sergio García, Matuzalem y Óscar. Lo de García no es nuevo. Su temporada está siendo sencillamente excepcional, de Selección absoluta. Y lo de Matuzalem estaba cantado. Sólo le hacía falta una palmada en la espalda y la titularidad. Uno todavía se pregunta cómo Irureta no veía a Matuzalem como medio centro. Para él era sólo un actor de reparto, al que no dio bola. Por suerte para el Zaragoza, Villanova sí lo ve como el organizador que puede relanzar al equipo. Sí, éste es otro Zaragoza. La salvación exige todavía otras cuatro victorias, pero ahora es posible conseguirlas.



