Unidos por el AVE y sus capotes

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Dos tipos humildes, capaces de pasarse 17 horas al día en sus pequeños bares para sacar a sus hijos adelante, enamorados del fútbol y los toros. Comparten iniciales y una pasión desmedida por su Espanyol, su Madrid ¡Y Tamudo! Con ustedes, Antonio Caballero, el perico, y Antonio Castaño, el merengón. Dos Toñines separados por el nuevo AVE Madrid-Barcelona pero unidos por su alma blanca y azul. AS vivió una jornada inolvidable con ellos (las cosas del gran Guasch) en Roquetas del Garraf, que debería ser un reducto azulgrana pero que yo sentí como una República Independiente de Pericos y Madridistas. Paseamos por sus cuidadas calles y los héroes del capote repartían abrazos, fe y mucha ilusión.
Esa es la medicina que necesita esta noche el Madrid de Schuster, sumido en una depresión europea que debe fijar hoy mismo su fecha de caducidad. Queda la Liga, que es mucho, y basta repasar cómo se disfrutó hace un año la remontada tras caer en Múnich. Tamudo fue clave en ese cuento de hadas que jamás olvidaremos. Los toreros tienen razón. Habría que hacerle pasillo



