Yo digo Juan Mora

La bonita fidelidad al nombre

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Noticias relacionadas

Llega un clásico del baloncesto europeo, aunque el rival de hoy del Madrid pertenezca geográficamente al continente asiático. Un Maccabi-Madrid nos trae aromas de baloncesto añejo. Israel se asoció deportivamente muy pronto a Europa y su primer enfrentamiento con el Madrid se remonta a hace cuarenta años. A ese Madrid que, entrenado por Ferrándiz, tenía un quinteto memorizable: Sainz, Sevillano, Emiliano, Aiken y Luyk. Memorizable, porque siempre jugaban los mismos; memorizable, porque el Madrid ya era alguien en Europa. Cuando se enfrentó al Maccabi por primera vez cabalgaba hacia su cuarta Copa de Europa. TSKA de Moscú, Simmenthal de Milán e Ignis de Varese eran sus otros grandes rivales.

Tan grandes que quizá el Maccabi fuera el cuarto en orden, pero el Maccabi siempre fue el Maccabi. Como el Madrid, el Madrid. Y el TSKA también, al que sólo le hemos cambiado la T por la C. El Simmenthal, en cambio, que ya era por aquel entonces el nombre comercial del Olimpia de Milán, pasó a ser Innocenti, Cinzano, Simac, Tracer, Phillips, Sony, Stefanel y ahora Armani Jeans. El Ignis de Varese peor aún. Desde entonces hasta ahora ha adoptado catorce denominaciones diferentes. De esta extrema mercantilización se ha salvado el Maccabi. Aunque tenga su patrocinador, como lo tiene el Madrid, el nombre del club siempre ha estado por encima. Por eso ahora nos llega el 36º Maccabi-Madrid con el sabor de una vieja rivalidad.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados