La quinta marcha de aquella Italia
Tenía mucho de Futre y algo del mejor Figo si le cambias la pierna. Porque Conti era zurdo sobre todas las cosas, aunque su único gol en los Mundiales lo marcó con la derecha, contra Perú. De los de ahora se le parece de lejos Capel, para que se hagan una idea los jóvenes. Rápido y melena al viento, aunque moreno, en este caso, con el corte de pelo de los príncipes encantados, pero más bajito (1,69). Recordamos a Rossi como el héroe de la Italia campeona del mundo en 1982, pero Conti fue la quinta marcha de aquella selección y al tiempo su jugador menos italiano y más diferente. "Hoy el verdadero brasileño sobre el campo fue Conti". Lo dijo Falcao cuando acabó el partido entre Italia y Brasil, el mejor equipo que han visto estos ojos miopes. Esa tarde, por cierto, murió el fútbol romántico.
Noticias relacionadas
Desde entonces a Conti le apodaron Marazico, no tanto por reunir las infinitas virtudes de Maradona y Zico, sino por haberlos mandado a los dos a casa. En la final, participó decisivamente en dos de los tres goles italianos. En el último, se recorrió de norte a sur la banda derecha del Bernabéu antes de asistir a Altobelli. El movimiento no era extraño: Conti era un zurdo cambiado de banda y de dorsal, el 7 en Roma y el 16 en la selección. Se retiró en 1991 lanzando su bota izquierda a la curva sur del Olímpico. Había ganado un scudetto, cinco Copas y un Mundial.
La siguiente reflexión es cómo nos castiga el tiempo. El gran Conti mantiene el corte del pelo, pero ahora parece más un trapecista retirado que un mito en la reserva. Debería existir un lugar donde fueran honradas nuestras leyendas, algo así como una Academia de la Ciencia del Fútbol. En ese lugar inventado las viejas glorias darían conferencias y sentarían cátedra en aulas de roble y en alfombras de hierba. El mundo real es un marco demasiado vulgar para ciertas obras de arte.



