Madrid y Pucela, a 52 minutos

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Real Valladolid y Real Madrid son hermanos de sangre, unidos geográficamente por el nuevo AVE (sólo 52 minutos les separan), con jugadores históricos que han defendido ambas camisetas (Rafa Lesmes y Fernando Hierro), un golazo de tacón de Di Stéfano para el recuerdo en el viejo Zorrilla, un presidente (Carlos Suárez) que jugó en la sección de baloncesto de su rival de hoy, un maitre (Paco Martínez, el de La Criolla) que da bien de comer a varios jugadores blancos cuando la ocasión lo permite Los partidos con el Valladolid siempre dejan huella. No olvido la final de Copa de 1989 en el Calderón (1-0, gol de Gordillo), o el dramático 0-1 del Bernabéu ('vaselinón' de Víctor a Casillas) cinco días antes de la gloriosa final de París con el Valencia, o el memorable hat-trick de Raúl a Bizzarri ante la perpleja mirada de Ronaldo, o la eliminación copera de los Galácticos en Chamartín con un gol del hijo de Moré y Luxemburgo haciendo ridículos cuadrados mágicos con rombos girados en el banquillo
Son dos clubes amigos, pero los pucelanos tienen ardor guerrero y Schuster no olvida el repaso que los Mendilibar boys dieron a su recién nacido Madrid, que por entonces estaba sumido en las rotaciones que el alemán dispuso para saber qué jugadores pasaban la ITV y cuáles no en su masificada plantilla. Saviola evitó una derrota a la que el Madrid se hizo acreedor. Por cierto, el Valladolid se presenta esta tarde con un once compuesto sólo por españoles, entre los que destaco a Asenjo (porterazo palomitero) y Jonathan Sesma, un zurdo exquisito que aventura un gran duelo con el jabato Michel Salgado. Nada de confianzas. Pucela nunca se rinde. El Bernabéu debe ser de nuevo el gran aliado del líder



