Paquillo es un número uno
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No me atrevo a decir que Paquillo Fernández sea el mejor atleta español de la historia -el título olímpico de Fermín Cacho vale mucho-, pero puede que esté en el camino de ello. Si a sus tres veces subcampeón mundial, una vez subcampeón olímpico, dos veces campeón europeo y una vez medalla de bronce sumase este verano en Pekín el oro olímpico, superaría en méritos a Cacho, a quien ya gana en número de grandes medallas: siete contra seis. Paquillo, a punto de cumplir los 31 años, quizá esté ante su última gran oportunidad en unos Juegos. Por eso se va a preparar a conciencia. A su peculiar estilo. O mejor dicho, siguiendo los peculiares métodos de su entrenador Korzeniowski, uno de los mejores marchadores de siempre.
Es de celebrar que Paquillo pueda prepararse sin ninguna limitación. Los premios, las becas y los patrocinadores no le darán para retirarse lleno de millones, pero sí para llevar la preparación de un auténtico profesional. Además, en el mundo de la marcha es alguien y puede elegir entre las decenas de invitaciones que recibe para competir, y de paso concentrarse, allá donde más le convenga. Este año, en cuatro continentes. Me alegro. Paquillo merece el reconocimiento que no creo que aún tenga fuera de su mundo. Para que le valoren tengo que recurrir a comparar sus méritos con los de atletas de gran popularidad en su momento: Marín ganó tres grandes medallas y Llopart, dos. Abascal, dos, y González, una. Para que vean.




