Papá, siento no haberte llevado...

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Lo de ayer no fue un Foro más en la mítica Fundación Ferrándiz. Don Alfredo arrasó, sedujo y nos tuvo dos horas sin mirar el reloj. Eso sólo lo consigue el número uno. La Saeta dio una lección sobre la vida, el saber estar, la templanza, el sentido del humor, el arte en el regate con la palabra, el sentimiento en estado puro, la senectud como virtud, el orgullo madridista, el hombre hecho leyenda... Ahora entiendo que mi padre me dijese cuando tenía siete añitos que había que ser del Madrid "porque aquí jugó un señor llamado Di Stéfano que defendía como Santamaría, mandaba en el centro del campo como Del Sol y metía goles como Puskas. Él solo era un equipo entero".
Me hechizó esa admiración por un hombre al que sólo había visto en las imágenes del NO-DO. Me alisté a la causa blanca y la vida sólo me ha regalado días de vino y rosas gracias a esa grandeza que ayer supo transmitir como nadie Don Alfredo. No me perdonaré jamás no haber llevado a mi padre a la Fundación Ferrándiz. Si un servidor se quedó sin habla durante dos horas (ya es difícil con lo pesado que soy) imagino cómo se hubiera sentido papá escuchando al auténtico héroe que le amenizó la vida mientras recorría las carreteras de Europa con su humilde autocar. Di Stéfano hizo feliz a mi padre y ayer me hizo feliz a mí. Gracias, viejo.



