Yo digo Juanma Trueba

Diferencias de presente y de futuro

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No son los puntos (que también): es la actitud. Y el ambiente. El Barcelona tiene el talento y el Madrid, la paz. Desde esa diferencia se establece el dominio de un equipo sobre otro. Schuster es aire fresco y la plantilla ha combinado la ilusión con la responsabilidad. El Barça, en cambio, no ha hecho la transición de lo viejo a lo nuevo. Peor aún: quiso ser galáctico cuando el sistema ya se había demostrado perverso y destructivo. De eso se muere ahora: de soberbia. Ronaldinho está gastado. Como Henry. Como Thuram. Y sólo se los ve a ellos. Quizá el peor pecado del Barça es que ha dejado pasar la ocasión de ser un equipo liderado por Messi, Bojan e Iniesta. Con eso y poco más se le hubiera perdonado todo. Pero la abundancia es obscena y los malos ejemplos contaminan el club. El proyecto Kennedy ha cumplido cuatro años y hasta los flequillos tienen fecha de caducidad.

El pronóstico (el mío) es que el Madrid perderá algunos puntos y el Barça recortará otros. Eso no pondrá en peligro el título madridista, pero es la tendencia natural en un equipo que se ha acercado a su mejor versión y en otro que ha rozado la peor. En esa carrera, la Champions será otro elemento de distorsión y quien sobreviva perderá velocidad. Queda temporada, que nadie lo olvide. Y será tan importante para decidir los títulos presentes como los futuros, porque en los despachos se jugará, desde ahora, otro clásico. Intuyo que en esa disputa, Cesc y Cristiano Ronaldo serán piezas clave. Jugar o ganar. Ideas o hechos. Así se reparten las armas. Como siempre.

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